Urbiferos

Utilizar el agua de manera eficiente en el sector hidroagrícola es una actividad indispensable para cuidar de este recurso no renovable, por eso, un grupo de investigadores del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) está desarrollando nuevos procedimientos y tecnología para uso y manejo del agua de riego. 

Jorge Flores Velázquez, tecnólogo del agua y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNT), en el IMTA, explicó que para alcanzar el éxito realiza varias actividades entre las que se encuentran el seguimiento a cultivos experimentales de importancia económica para el país, como lo es el maíz, a través de drones, que transportan sensores encargados de rcopilar información que utilizan para la generación de índices de vegetación y a partir de esos desarrollar nuevos esquemas de riego. 

El proyecto sumará nuevas tecnologías al estudio del uso y manejo del agua a nivel de parcela para optimizar su gestión.

Conacyt

El primer paso consistió en obtener los drones, sensores y cámaras, así como la capacitación del personal para su uso y la evaluación de distintas aplicaciones usando los vehículos aéreos no tripulados en topografía y en la construcción de obra. Una vez que dominaron el uso del equipo, avanzaron al desarrollo de software y metodologías.

Los elementos anteriores permitieron a los investigadores determinar el coeficiente de cultivo (la relación existente entre la evapotranspiración real (ETc) de cada cultivo específico y la evapotranspiración de referencia (ETo) en esas mismas condiciones), con las que se puede calcular la cantidad de agua requerida por el cultivo para compensar la pérdida por la evaporación y transpiración (evapotranspiración).

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Como primer objetivo, el grupo se enfocó en optimizar el sistema de riego en México. Identificaron que la principal problemática es  el uso de un sistema de riego por gravedad, con técnicas de inundación y por surcos. La parte negativa de este tipo de sistemas es el uso excesivo del agua debido a longitudes de surco mayores a 200 metros, trayectos que derivan pérdida de agua por evaporación y filtración, reduciendo así su eficiencia.

A partir de la información recolectada, los investigadores determinaron las curvas de avance y recesión en los sistemas de riego por gravedad para posteriormente hacer trazos adecuados que permitan un riego uniforme, además otros elementos como la estimación de los volúmenes de agua utilizada por el cultivo (lámina de riego) durante el ciclo de cultivo y mecanismos automatizados de entrega serán mejorados gracias a esta investigación. 

“Existe un gran interés por instituciones y empresas por incluir estas herramientas en sus procesos. Actualmente se han acercado personas de la industria cervecera, quienes pretenden dar seguimiento a sus campos de cebada mediante esta metodología; asimismo, instituciones como el Inecol, que desarrollan un proyecto integral que incluye el uso de drones para la determinación de plagas y enfermedades desarrollando algoritmos propios. Las aplicaciones para esta metodología son muchas” – puntualizó Flores Velázquez. 

 

 

 

 

 


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